Tango y universo juvenil: breve historia de una reconciliación

Sergio Pujol

Resumo


Durante más de veinte años, el tango
fue desdeñado por la juventud argentina,
mientras sobrevivía con dificultades
y pocas novedades artísticas, más
allá del fenómeno de Astor Piazzolla.
Pero entre finales de los 80 y principio
de los 90, la música de Buenos Aires
volvió por la senda del baile y se ganó
un espacio en el menú de las músicas
vivas de América latina. Recientemente
declarado Patrimonio Cultural de la
Humanidad por la Unesco, hoy el tango
vive un momento de hiperactividad,
acaso comparable al que supo tener en
sus años “dorados”. Abundan grupos y
orquestas, brillan solistas virtuosos en
prácticamente todos los instrumentos
de la orquesta típica y los catálogos
discográficos no dejan de crecer. ¿Por
qué razón una cultura musical antes
considerada anticuada y reaccionaria
hoy es practicada por muchos jóvenes?
¿Cuál es la semiosis actual del
tango entre músicos y público que en
muchos casos aun no han cumplido
los 30 años edad? Éste artículo explora
las relaciones entre el tango y los
sectores juveniles a lo largo del siglo
XX y examina la ruptura sucedida en
los años 60/70. Desde esa perspectiva,
se intenta explicar el reciente proceso
de reconstrucción de los lazos entre
la sociedad argentina y la que tal vez
sea su creación artística más notable e
idiosincrásica.

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